sábado, 30 de octubre de 2010

Complicarse la vida


Complicarse la vida es muy fácil, es algo inherente en las personas, la tentación de ponerse obstáculos para ponerse a prueba, ya sea para avanzar o mejorar, es muy grande. Pero a veces las buenas intenciones lo empeoran todo y las horas empleadas en ciertos trabajos se convierten en una pérdida de tiempo y energía. Y es que "descomplicar" algo ya no es tan fácil, hay que ponerle ganas, tantas o más como en el propio empeño de la creación. Lo malo es que con frecuencia nos encontramos atrapados en círculos viciosos donde llegamos a la conclusión que lo mejor que se puede hacer es destruir, romper con todo para construir unos nuevos cimientos. El tiempo dirá si valió la pena ser conservador y tener una vida más sencilla o de lo contrario hemos perdido aventuras y riesgos beneficiosos para uno mismo o en el peor de los casos, no hemos conseguido nada y todo ha sido en vano.

Me imagino que con el tiempo y con una fuerte voluntad cualquiera podría adquirir la capacidad de "descomplicar" la mayoría de dificultades personales de uno. El problema se encuentra cuando  aparece otra persona más en la ecuación, ya que entonces el número de variables se dispara. Y es que para poder llegar a una solución, donde en el cálculo hubiesen el menor número de errores, tendríamos que tener una supercomputadora como cerebro o pasarnos días enteros haciendo cálculos que posiblemente no irían a ningún lugar. En ese caso, no hay más remedio que tirar la moneda en el aire o confiar en nuestra incierta intuición, si nos equivocamos, mala suerte, si acertamos valdrá la pena arriesgarse de nuevo. Al final la mayoría de problemas se resuelven con el clásico método de ensayo y error, así es como se han hecho muchos descubrimientos, por pura chiripa, aunque luego lo oculten con fórmulas y justificaciones varias.


Ya puestos en el tema informático, el verbo  "complicar" me recuerda a la acción de compilar, término  aplicado al hecho de traducir un lenguaje de programación de alto nivel (o de usuario) a uno más complejo llamado lenguaje de máquina que sólo un ordenador puede leer al ser todo zeros y unos. En el caso de "descomplicar" una situación, la acción descompilar tambien tiene su símil, pues es especialmente difícil descifrar la información de un kernel o un ejecutable si ésta está encriptada con complejos protocolos de seguridad, buen, a no ser que tengamos el código fuente y le podamos ver la tripa al programa en cuestión y modificarlo a nuestro gusto.

Y hablando de computadoras y hacer las cosas más sencillas, esto me recuerda al tema de los Commodores, un grupo de Funk/soul cuyo nombre relaciono con uno de los primeros ordenadores caseros en los años ochenta: el C64, y de rebote me viene a la memoria uno de sus temas más conocidos: Easy.




Yo intento hacerme la vida más fácil, me gustan los riesgos controlados, pero cuando menos me lo espero siempre aparece alguien interfiriendo en mis funciones diarias con sus bucles condicionales y para ello no hay antivirus que valga, hay que poner a formatear el disco duro todas las noches.




Imágenes tomadas de:




4 comentarios:

Dani dijo...

¿El Commodore 64?!!! Qué recuerdos, qué nostalgia. Yo nunca tuve ni un Commodore ni un ZX Spectrum, era de los del Dragon32 (por cierto, de Microsoft).

Esa fue una época en que era prácticamente imposible comp(l)icarse la vida, ya sabes, en la preadolescencia los "ceros" y los "unos" no suelen mezclarse; eso viene luego :-D

Buen finde

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Yo tuve, bueno era de la casa, un ZX Spectrum, pero no nos engañemos, aunque era mejor que esa porquería del Dragon32, sólo la utilizaba para los juegos, ya sabes, Cassettes que tardaban diez minutos en cargar el dichoso programa de 25kb y no podías cargar la partida.

Esas antiguas máquinas si que nos complicaban la vida con su lentitud, pero si, no me importaba lo más mínimo los ceros y unos, no como ahora que creo que hasta sueño con booleanos.

¡Buen finde!

sentimental_mood dijo...

Mi hermano tenía uno de esos. Bueno, creo que aún lo conserva.
Quizá complicaba la vida, pero creo que merecía la pena. Ahora puede que todo sea tan fácil que llegue a perder interés.

A mi particularmente hay momentos en los que me gusta complicar las cosas, no para llegar a metas o crear obstáculos, simplemente veo que viene una tarde o una noche demasiado largas y pienso ¡Qué demonios! Algo habrá que hacer...

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Si, lo cierto es que la inmersión en una de esas máquinas era mucho mayor que en las actuales sistemas operativos donde para crear una carpeta y mover unos archivos nos movemos a golpe de ratón, antiguamente había que teclear y teclear (y escuchar el sonido de las escandalosas teclas de los teclados antiguos) bajo una pantalla (normalmente una Tv) con un fondo negro con las textos de color blanco, todo era difícil, aún hay gente que prefiere lo austero de esas interfaces ya que les despistan menos y se sienten más "pro".

Me ha hecho mucho gracia eso de crearte obstáculos "porque sí" en una noche larga, en realidad no es tan extraño lo que dices, de alguna manera muchas veces nos complicamos la vida sin siquiera pensarlo, que es más grave, digo yo... Ciertamente el aburrimiento es una muy buena excusa para ponerse obstáculos.