domingo, 1 de mayo de 2011

Objetivo: la objetividad


Ser objetivo no es una tarea sencilla, algunos creen que incluso imposible, que ese no es un don de la humanidad. Muchos que dicen ser objetivos son los que, a la hora de la verdad, menos lo son; sus opiniones les delatan cada dos por tres. Lo más normal es oscilar entre ciertas lucidez y la mundanidad de nuestra imperfecta percepción de las cosas.

Quizás una sola mente no pueda enfrentarse a la complejidad de ciertas realidades, quizás la objetividad sólo podría venir de una mente de pureza matemática, no emocional. Pero hay ciertas evidencias, o quizás ciertas realidades que su descripción si puede ser concebida, que pueden ser definidas con objetividad; en parte esto es parecido al hecho de generalizar, en según que casos, puede hacerse.

Existe también siempre el miedo a la desconfianza, a que nuestras teorías objetivas puedan ser rebatidas en un futuro al ser puesta en escena otra perspectiva de nuestro analisi, de que nada pueda ser demostrado empíricamente por completo y no me refiero a que desconfiemos de las ciencias exactas, del pensamiento científico, me refiero a que escritos como la polémica wikipedia, o ensayos filosóficos, por muy buenas intenciones que le pongan, como no saquen definiciones de una enciclopedia bien actualizada ya la tenemos liada otra vez y navegamos o divagamos a la deriva, como yo llevo ya un rato con este texto.

Después de escribir estos dos párrafos que empecé hace una semana, me doy cuenta que todas estas reflexiones tienen mucho que ver con el concepto filosófico de la certeza y opinión y como no, del objetivismo, pero bueno, tras leer las citadas páginas, de la polémica e incierta wikipedia, he llegado a la conclusión que mis palabras tienen tanta validez como las citadas definiciones, a pesar de que esta entrada tiene de todo menos objetividad.

Y para terminar, un poco de ficción. Al principio ya lo he esbozado, siempre existe el cliché tonto de decir que sólo las máquinas pueden ser objetivas (ya que se mueven por objetivos definidos) o porque su visión es clara, pero otra vez llegamos a la conclusión de que su perspectiva, por ahora, es muy estrecha, las supercomputadoras ni siquiera son capaces de emular una inteligencia artificial decente como la de la mediocre raza humana, como van a llegar a una certeza tan grande como la suprema objetividad!!!

Y aún en el caso de que estas creaciones lleguen a un nivel de excelencia que me lleguen a sorprender, por ahora me niego a dejarme asesorar por algo que ha sido programado por el hombre, o tendría que conocer a ese hombre y que me demostrase que es fiable. Y si no me fío de una máquina y menos de ningún hombre, pues aún desconfío más de una máquina programada por otra máquina, la ética, posiblemente binaria, que surja de ahí, me espanta, porque entonces, adiós a la humanidad, posiblemente de manera literal, en todos los sentidos.

Ya está bien de seudofilosofía y parlanchería. Seamos metáfisicos!



Me refería al tema anterior de David Gilmour, de su segundo disco en solitario, About Face, un buen puñado de canciones para olvidar la crudeza de lo mundano y evidente, aunque de vez en cuando no está de más hacerse las clásicas cuestiones: ¿Qué es ser? ¿Qué es lo que hay?¿Por qué hay algo, y no más bien nada? Y sino no pasa nada, el mundo, nos guste o no, seguirá dando vueltas.

Imágenes tomadas de:

http://muuvis.com/?p=6877
http://www.eltestigofiel.org/blogs/index.php/aceptar-nuestra-realidad?blog=33

4 comentarios:

Patricia dijo...

Pues no estoy de acuerdo contigo, en algunos aspectos sí, pero en otros no. Sigo convencida que en temas como "La justicia" iría bien que existiera UN "ROBOJUEZ", una máquina que pudiera impartir justicia según los datos, no según las ideas políticas o los sobres llenos de billetes que se pasan por debajo de la mesa.

Incluso en el fútbol, creo que sería de agradecer un "ROBOÁRBITRO", aunque creo que un "ROBOENTRENADOR" no funcionaría.

Robosaludos

Alexandre Vaudeville dijo...

Patricia, en un caso hipotético/futurista, si que estoy de acuerdo contigo, pero tal como están las cosas, a nivel tecnológico o por el camino (lentitud) que están tomando, no me fío de las maquinas y menos de los hombres (pagados) que las programan.

Si, el roboarbitro y roboentrenador funcionaría, pero en el caso del robojuez, quien es el encargado de pasarle toda la información de los casos? Pues serían los hombres que introducirían información y pondrían lo que les interesa o cambiarían los datos. Además, toda máquina puede ser hackeada y dar conclusiones no programadas, me explico?

Hasta la vista, baby! (como dijo el T-800) ;)

Lou dijo...

que existencialistas estamos..

la objetividad no es para el hombre, nos tenemos que justificar siempre..

yo fiarme..pues prefiero fiarme de lo que me es util en cada momento...máquina u hombre...

la música que nos pones me lleva al espacio, donde las cosas son lo que son sin máquinas ni hombres..

buen día

Alexandre Vaudeville dijo...

Soy bastante existencialista pero sin el punto trágico en la personalidad que suele venir en el paquete, aunque en esta página, rara vez me dejo ir tanto como en este texto.

Me ha gustado tú última frase y es que el título del tema me lo ponía a huevo (Let´s get metaphysical)!

Saludos y gracias por pasarte por mi humilde (a veces pretencioso como hoy) rincón!