lunes, 13 de diciembre de 2010

Tarde o temprano

Algunos dicen que al final cada uno tiene lo que se merece, otros que a cada cerdo le llega su San Martín, los más conservadores sueltan eso de que el tiempo pone cada cosa en su lugar, o también que las cosas caen por su propio peso, algunas hacen referencia al destino, a la justicia, a la madurez e incluso otras parecen lecciones de sabiduría o filosofía popular, pero ninguna de ellas me consuela ni me las creo, para eso están las numerosas excepciones, los criminales que no llegan a ser juzgados, los presos que se fugan y desaparecen del mapa, las innumerables injusticias diarias que se hacen y no son penalizadas de ninguna manera, normalmente la desgracia tarde o temprano cae sobre todos, no depende de las acciones que hayamos hechos, de las decisiones tomadas sino de las huellas dejadas en el crimen, de la torpeza de nuestros actos. Al final el "destino" de las maldiciones o bendiciones de esas frases dependen más del azar o de que creamos en esas frases que de la mano divina.

Pienso que habría que dejar de consolarse con  palabras de otros como si fuesen dogmas, de pensar en desesperadas esperanzas por las que seguir al pie del cañón, habría que luchar en esta vida porque estamos vivos, por causas razonables, para conseguir lo que queremos, no porque podamos conseguirlo sino porque no hay más remedio, porque es lo que queremos, sin importar si hemos llegado tarde. Se aceptan rendiciones y cambios de plan, en el fondo nada está escrito, aunque el ADN y el pasado pesen, pero se pueden superar, obviar, etc.

A lo mejor es demasiado pronto, quizás primero deberíamos de empezar, quizás todo ha sido un calentamiento, aprendizaje. ¿Empecemos, no? Pero desde el principio, claro.



En todo caso, tampoco hay que dormirse en los laureles, el tiempo sigue pasando...


4 comentarios:

José GDF dijo...

Las cosas pasan porque tienen que pasar y punto. A veces uno tiene cierto control sobre los acontecimientos y, si nos sale bien, nos llevamos el gato al agua, pero no siempre es así. De hecho casi nunca. Pero no por ello tenemos que dejar de intentarlo, ¿no?

Un saludo.

Alexandre Vaudeville (Alejandro) dijo...

Si, si, a intentarlo, a tropezarse y a reintentarlo tocan, pero nada de esperanzas baratas y consuelos facilones!

Un saludo!

Raúl Peñaloza dijo...

mmm... yo ya había hecho un comentario aquí...

Alexandre Vaudeville dijo...

Te juro que no, acabo de revisar la extraña bandeja de spam y na de na, será un blog de la competencia, jeje, o me han copiado el post (que bajos, ruines y rastreros, copiando semejantes textos).

Bueno, gracias, por comentar... tarde.

Saludos!