lunes, 8 de noviembre de 2010

Fantasmas corpóreos e incorpóreos


Hoy escribiré sobre los fantasmas, esas criaturas de supuesta forma espectral que nos recuerdan a seres fallecidos, ya sea por la voz o por la memoria que tienen de cuando tenían un cuerpo y una vida como nosotros. Curiosamente, los fantasmas siempre son malos, o en su defecto unos exagerados poltergeist, siempre buscan venganza, están condenados a vagar errando entre los dos mundos sin poder elevarse y encontrar el descanso merecido. En todas las culturas siempre han habido cuentos o leyendas de fantasmas, de apariciones, posteriormente la literatura le sacó tajada y finalmente el celuloide lo ha explotado a unos limites, generalmente irrisorios, hinchando sus fotogramas con espectaculares efectos especiales. Es normal que den miedo con ese aspecto tan terrorífico, inhumano, acompañados de tétricas bandas sonoras. Y es que es difícil combatir un ser que puede traspasar paredes, aparecer de la nada,   mover objetos y hablar con una voz terrorífica. Pero apenas hay fantasmas buenos, sólo recuerdo al romántico Patrick Swayze en Ghost, o al infantil Casper.

Pero a mi no me dan miedo los fantasmas, de pequeño encontré una manera muy efectiva de evitar que se presenciasen: no creyendo en ellos, ignorando los ruidos extraños que oía por la noche, concentrándome en dormir y preocupándome por los vivos que son más peligrosos. Y es que, por ahora, los únicos fantasmas corpóreos que he visto son los fanfarrones que están todo el día alardeando del trabajo que hacen, del talento que tienen, etc.

Yo creo más en los fantasmas como pegajosas memorias de otras personas que viven entre nosotros, de pensamientos que no nos hemos liberado, que nos persiguen a todos los lugares por algo que hemos hecho o quizás por algo que no hicimos. Los únicos fantasmas incorpóreos que me han dado bastante la tabarra ha sido en los sueños y la verdad es que las ocasiones se pueden contar con las dos manos.  A mi me gustaba Freddie Krueger, al menos era divertido y asesinaba de multiples maneras a esos adolescentes estúpidos. También me gustaba bastante Bitelchus por que no daba miedo, su existencia espectral era divertida, su condena era mil veces mejor que estar un edulcorado cielo con angelitos tocando el arpa.

Los fantasmas los creamos nosotros,  a mi los únicos que me asustan verdaderamente son los monstruos que veo a través de los demás, principalmente porque son palpables, porque surgen cuando menos te lo esperas, te arañan, te muerden y sangras en ambos sentidos, en lo físico y lo mental, pues esas heridas no son tan fáciles de curar, aún así, el odioso tiempo hace maravillas en ese aspecto.

A lo mejor es que yo soy un fantasma que desconoce su condición, que no sabe que ha muerto, como en cierta película de final previsible.




Imágenes tomadas de:

http://masterennubes.blogspot.com/2009/09/de-suenos-y-monstruos.html
http://www.machacas.org/video-homenaje-a-freddy-krueger

3 comentarios:

Európides dijo...

Está claro que hay que temerle a los vivos más que a los muertos.

Pero al parecer, es en muchas personas irremediable el sentir miedo ante lo desconcocido, ante lo que no se comprende o no se tiene certeza de si existe o no existe.

La mente juega un papel importante en pensar más o menos y la soledad o la noche, ayuda a potenciar ese miedo hacia todo aquello sobre lo que no tenemos respuestas por ser eso, algo desconocido para nosotros.

Saludos.

Raúl Peñaloza dijo...

Los fantasmas están ahí, aunque desgraciadamente también hay caza-fantasmas. Entre ser un fantasma feliz y un mortal alicaído, bueno, no puedo escoger. Todo a su tiempo.

¿Haremos blogs cuando seamos fantasmas? ¿O tal vez ni siquiera sea necesario?

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

> Európides, cierto, la mayoría de personas temen a lo desconocido y se quedan ahí, pero hay que espabilar. Supongo que lo que dices de la noche será porque los humanos somos seres diurnos y en la noche es cuando nuestros sentidos no captan tanta información o están cansados.

Saludos

> Raúl, los caza-fantasmas son unos vividores pero bueno en la película al menos eran divertidos. Ser un fantasma feliz parece algo difícil, lo de mortal alicaído me parece más accesible. Bueno, ya estña bien de escribir fantasmadas...

Si en la película de "Ghost" el buenazo de Patrick Swayze lo pasaba fatal para mover una tapón de un botella, imaginate aporrear un teclado y escribir una bitácora fantasmagorica, demasiado trabajo, mejor asustar a pusilánimes con psicofonías y apariciones de nosotros con cara de tonto.

Gracias por vuestros comentarios!