martes, 12 de octubre de 2010

Momento publicitario




La publicidad en la teoría está hecha por creativos, por personas ingeniosas, con visión de futuro, creadores de estéticas, de melodías pegajosas y frases resultonas, pero parece que se ha llegado a un techo, que lo que eran anúncios breves, simpaticos, esas píldoras que nos ayudaban a ir al lavabo en medio de una película, se han convertido en cápsulas de estupidez audiovisual que golpean nuestro raciocinio con melodías baratas, con frases estúpidas carentes de gracia.





Y para colmo en esta Web 2.0 tenemos banners, molestos pop-ups, texto publicitarios escondidos entre la información para que piquemos, etc. Afortunadamente no veo la Tv, utilizo poco el Open Spotify, suerte que he aprendido a centrarme en los contenidos de las páginas en vez de en la publicidad, suerte que he automatizado mi mano a ir directamente a las cruzes de los pop-ups para que me dejen ver la información que aparece después. 

Ya puestos, votad mi blog en cualquier concurso chorra que me apunte, suscribios a mi blog por correo, enviadme correos personales de halagos por mi labor, corred la voz en otros blogs que el mío es genial, id a la tonta opción de "me gusta" en el clon de las entrada en el "Farsabook", haced referencias a mis entradas a modo de homenaje, comentad mis entrada con peloteos de todos los tipos, bla, bla, bla. En serio, no hagáis nada de todo eso, detesto la publicidad, sólo faltaría eso.

Yo no vendo nada, no hay "producto", ni siquiera hay una persona enfrente, es como un negoció virtual que lleva una máquina vodevilesca, no espero publicidad ni fama ni dinero, aunque como siempre digo, esto última no vendría mal. Publicamente insisto: no hagáis publicidad de este lugar esto es contra-publicidad, mierda, puede que esté consiguiendo todo lo contrario...

4 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

Yo ya he recomendado tu blog a otras personas. Lo siento, haverlo dicho antes.

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

¡Oooooooh, no! En realidad, no lo voy a negar, me gusta que me lean, que me comenten, que me envien mails y todo eso rollo, pero venderse no y reconozco que medio ingenuamente lo he hecho, hay imágenes comerciales, iconos, plataformas externas; lo detesto. Prefiero que eso lo hagan terceros (que les caiga el marrón y lo hagan "bien", que cuelguen esos carteles que ensucian las paredes de las calles y el metro, que pongan esos anúncios y popups cuando vamos a alguna página en busca de datos; pero yo no los quiero ver, ni los míos ni los de los demás. En un mundo justo no habrían trepas y la publicidad no haría falta, cada uno seleccionaría el producto por lo que es, por lo que tiene en vez de por "como lo venden".

Saludos

Raúl Peñaloza dijo...

¡Puse haverlo en vez de hablerlo!

Omaigod!!!

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

¡Això es català, que lo sepas!
Yo tampoco me fijé...
Muy bueno eso de Omaigod, suena como a nombre de Diós primitivo!