martes, 26 de octubre de 2010

Esnob - Snob

Hoy es el día.

Esnob, la propia palabra suena como a un dispositivo de accionamiento ("dale, activa el Esnob antes de que se pierda lo conseguido") o como una especie animal creada en un laboratorio, como una mascota sintética ("Vamos a aplicarle un par de enfermedades al Esnob de la jaula para ver como reacciona"), pero no es nada de eso, es mucho peor. Los esnobs son esas personas despreciables que esparcen opiniones ajenas que no entienden, esos individuos frustrados que alardean de lo que no tienen, ya sea conocimientos o buen gusto. Y por lo tanto no harán más que vomitar literalmente frases y palabras que no acaban de entender, de consumir productos audiovisuales, literarios o musicales sin saber discernir entre donde hay calidad de donde no la hay; con gran facilidad admiran a vacas sagradas que no tienen leche, a personajes históricos sin gracia ni talento, a modas pasadas que merecen pasar a la historia con pena y deshonra.

En la mayoría de los casos, suelen ser  pijos de clase media, pero a veces también los hay en la clase baja, de esos que visten bien a la moda, que se compran el último producto anunciado porque dicen "si lo dice tal persona es que es bueno" pero luego sufren para llegar a fin de mes y compran siempre la cómida en el Lidl  y los muebles en las ofertas de Ikea. Hay muchos tipos de esnobs, los del citado consumismo de actualidad, pero también se encuentran en los que sus preferencias se basan en el cine y la literatura, otros se centran en la música y otros lo abarcan todo en una demostración de imbecilidad única. Los pijos genuinos (de clase alta) suelen ser los últimos, esas criaturas vacías a más no poder que a diferencia del resto tienen contactos, por lo que son capaces de publicar  bazofia (peor de lo que yo escribo) y ser famosos gracias a sus amigos esnobs que les alaban con sus halagos esnobs; es como un pez que se muerde la cola. Lo mismo se puede decir de los grupos de música "tontos", de música insipida, de letras infantiles, de rimas fáciles que triunfan las radios, o de los directores de cine esnobs que hacen comedias descerebradas o películas donde predominan más los efectos especiales y la profundidad es nula.

Los esnobs suelen decir "Yo me he leído/escuchado/probado esto y me ha gustado, es de lo mejorcito" pero cuando les dices que aprofundizen en detalles, sueltan de golpe, de manera automática las palabras de otro, o cuando se ven acorralados sueltan un: "pero a mi me gusta... sobre gustos no hay nada escrito". Pero lo cierto es que la calidad no está reñida con estilos. Pero desgraciadamente lo que prevalece es la cantidad de palabras esparcidas por esta gente  en los medios de comunicación: las criticas favorables (hechas por esnobs) o la reputación que dan los premios ganados amañados por jueces esnobs. A buen entendedor pocas palabras bastan y yo con una pequeña conversación con uno de estos especímenes ya se de que pie calzan. Lo peor de todo es que nunca aceptarán su lamentable condición, es como si tuvieran un virus que les nubla el raciocinio.

Que cada uno haga lo que quiera con sus preferencias , que piense lo que quiera respecto a mis palabras y diga lo que quiera de sus supuestas opiniones, pero hay que estar prevenidos ante el fraude, porque cuando menos te lo esperes puede que estés dando una opinión esnob, que tus gustos sean esnob, tienes que estar alerta porque a lo mejor no lo sabes pero tienes un esnob en la familía, un amigo ínitmo o incluso tu pareja. Y lamento decirte, que hay poco que hacer; por lo general es crónico, a no ser que le des una terapia choque a base de buena música, buena literatura, buen cine.  Yo al menos desde este espacio pruebo de ser objetivo, de mostrar mis preferencias con criterios medianamente técnicos. Intento razonar el porque algo creo que es "bueno" o "malo" y si es posible pruebo de incomodar con mis opiniones, demostrando que hay más vacas sagradas de lo que parece. Mi idea no es de criticar por sistema a modas o de alabar a las "antimodas". Y tampoco me creo ser un mesías del buen gusto, incluso yo puedo infectarme por momentos del fenómeno "fan" y alabar excesivamente algún artista que yo haya escuchado cuando era pequeño o creerme temporalmente las palabras de alguien en quien yo pensaba que su opinión era de fiar:

Esto va para todos los esnobs o los que siguen sus opiniones, para todos aquellos que hayan sido infectados hace poco pero aún pueden encontrar la salvación en la verdadera humildad, en reencontrar un criterio, una manera de pensar propia.

2 comentarios:

sentimental_mood dijo...

El snob habla por la boca de un estúpido que escuchó decir a un necio que la mierda de artista se vendería como panes. Y lo cierto es que así fue.
Ya ves, algunos pueden decir que Andy Warhol es uno de los mejores artistas y bla, bla, bla, pero si el histrionismo de Warhol era insoportable, el de sus sucesores o aquellos que alaban su arte, es aún peor.
No hay nada peor que ésos snobs que siguen y siguen las "modas" que algún estúpido creó.
Llaman original a lo que solamente es una burda copia de algo que nunca llegó a ser nuevo, sino una manera de llamar la atención.

Hay snobs sin dinero y snobs con dinero. La única diferencia entre ambos es que unos tienen que luchar un poco más por todas las tonterías que necesitan en su vida, mientras que para el resto la vida les va fácil y sin problemas: Si les tachan de pijos se visten unos días con ropas rotas y se dejan barba, se vuelven escritores y músicos, artistas conceptuales y donan algo de su dinero...Luego vuelven a la tranquilidad de sus mentes llenas de algodón y se toman el cocktail que ahora está de moda.

Lamentablemente no creo que puedas salvar a ninguno de ésos nuevos snobs, con sus cabezas lavadas y peinadas y sus cerebros minimalistas.
Aprovecho para recomendarte el álbum póstumo de George Harrison, Brainwashed.
Sí, puede que mi querido George Harrison fue un gran snob, se fue a la India y ayudó a Bangladesh y todo quedó genial, pero yo puedo soportar que alguien como el se deje arrastrar por su dinero y los restos del LSD que todavía quedaban en sus células.
Una cosa es que se le suba la fama a la cabeza a un Beatle, sobretodo a Harrison,un gran músico, y otra muy distinta es que el cajero del banco quiera darnos clases de moral, y de paso, de yoga.

Yo me río de los snobs, ¿nos reímos de ellos? No creo que podamos dañar su alma ya vendida.

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Si nos paramos a pensar, todos conocemos a esnobs famosos, desconocidos, lo difícil es reconocerse entre ellos hasta que te lo dicen. El talento no está reñido con el esnobismo, pero supongo que eso limita creativamente. Bueno, dentro de lo que cabe, como persona, dicen que G. Harrison era bastante decente, se le pueden perdonar ciertos desvaríos, ni sus opiniones ni su música no han ensuciado el panorama musical, sólo fue otro hippie más, para lo bueno y para lo malo.

Tomo nota de "BrainWashed".

Aún tengo esperanza, en que esos jóvenes esnobs despierten algún día de alguna manera.