jueves, 30 de septiembre de 2010

Ser un segundo plato

La vieja metáfora del pastel, el recurso que siempre queda bien en cualquier tema o representación esquemática: que cada uno elija la porción proporcional del postre, sin privilegios de ningún tipo, solamente la suerte de estar en la cola y que te toque la parte de la guinda o el trozo menos quemado, por el resto, igualdad  para todos, el mismo sabor. El pastel, ese postre tan apetecible a todas horas, a pesar de sus calorías. El pastel, ese premio final; la amistad es un premio y esa golosina puede ser una persona o varías; que cada uno se reparta el banquete como pueda. ¿Pero que pasa cuando convencidos de ser una jugosa porción nos convertimos de golpe en un segundo plato?

A nadie le gusta sentirse como un segundo plato, claro esta que prefieren ser el primero, que siempre entra bien a la vista, el segundo no lo es tanto,  ya que tiene que ser ligero puesto que a veces puede que  hasta hayan habido entrantes y todo. A mi no me importa ser un segundo plato de alguien si no aspiro a ser un postre o un primero. No me importa lo que yo sea sino quedarme satisfecho, que yo también tenga que comer y viceversa en un amistoso acto de canibalismo mutuo. Lo importante es no pasar hambre y a ser posible no engordar nada que luego quitarse un kilo a veces puede ser una agonía.

Me gusta pensar que no soy el postre de nadie, como mucho una pequeña porción o un condimento, no soy el primer ni el segundo plato de nadie, si que me gustaría ser un aperitivo; pruebo de que mi compañía sea remarcable, destacable, pero para nada dulce, salvo en la apariencia. Si después de quedar conmigo por última vez pasa mucho tiempo y siempre tengo yo la iniciativa, es que algo va mal, yo siempre intento probar de contrastar, de no ser un manjar convencional, que una vez que se marchen digan: "Ha estado bien, un poco amargo, pero así es la salsa de la vida" o "un poco re-salado, pero así es como son las buenas pipas". Intento y espero que mi compañía les sirva de contraste para degustar otros manjares más convencionales: por ahora no soy venenoso.

A mi me encanta picar entre comidas cuando tengo hambre, picar hasta que se me va el hambre, si eso fuera saludable hasta me ahorraría comer, cenar para siempre. ¿Pero que haríamos sin las comidas? Comeríamos solos, sin familia, sin cenas románticas. O quizás no sentaríamos todos a picar el aperitivo y luego el cava. y el postre, porque eso si, me encantan los dulces. Está bien eso de comer juntos, repartir la caza, dividirla en porciones proporcionales.

Espero que os hayan gustado esta ricas palabras.

13 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

Primero, tu entrada me pilla muerto de hambre, o sea, lo que has hecho es que me dé más hambre. Ingesta fatal de calorías. En fin.

Segundo, hablando del orden de los platos, ¿has notado en los conciertos que el plato fuerte es siempre... el último? es el equivalente del postre, ¿no? O peor aún, el del café con el cigarro...

je je... ahora a desayunar.

¿Gustas?

Manel dijo...

Conservo algún amigo "de los de siempre". Esos con los que pasabas el fin de semana y arreglabas el mundo, entre otras cosas. Por circunstancias de la vida, solo nos vemos dos o tres veces al año. Al principio de este distanciamiento (ajeno a mi voluntad) me enfadé un poco; pero pronto entendí que no importaba ser postre, entrante o segundo plato, sino conservar la amistad. Mejor dicho AMISTAD; si, así mejor.

Saludos.

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

> Raúl, muy cierto tú símil musical: el plato fuerte es el postre, genial símil para los golosos como yo que a veces ingerimos los platos del menú sólo por el final!
Mmmm, un cafetito con un croisant o algo parecido también es un buen final, que hace olvidar el resto de platos. Con lo del cigarro no te "ajunto", soy demasiado sanote.

¡Me gusta!

> Manel, no nos queda más remedio que ser algo comestible, en el fondo lo importante es comer o que nos coman, a mi me ha pasado esto con muchísima gente, lo típico: amigos que se echan novia, amigos que se van a vivir al quinto pino, amigos que hacen otros amigo, etc...

sentimental_mood dijo...

Ultimamente gasto de una salud social muy mala. Soy yo la única culpable, debo admitirlo, pero de todos modos, creo que en estos momentos yo no pertenezco a ningún suculento plato de ningún gran festín.
Yo soy, por así decirlo, el pequeño chupito de licor de arroz que viene gratis con cualquier comida o cena en un restaurante chino y que raramente alguien bebe, excepto aquellos perdidos, aquellos que buscando el alcoholismo perfecto agradecerían incluso un chupito de aguarrás.
No me lamento por ello, pero han quedado atrás los tiempos de postre, café y puro.
Yo vivo de meriendas y cenas, mi cuerpo no asimila comidas o desayunos, mi cuerpo no asimila nada antes de las 4 de la tarde. Vivo como un niño malcríado.
Recuerdo que un amigo dijo que los ateos no tenemos infierno sino ardor de estómago y que todos estamos destinados a ello.
Pues si tiene que venir, que venga.

La gula no está tan mal si tu cuerpo se lo puede permitir...

"Hay un viejo chiste, dos mujeres de edad en un hotel de alta montaña comentan una a la otra, "¡Vaya, aquí la comida es realmente terrible!", y contesta la otra: "¡Y además las raciones son tan pequeñas!". Pues básicamente así es como me parece la vida, llena de soledad, histeria, sufrimiento, tristeza y sin embargo se acaba demasiado deprisa." (Annie Hall, 1977)

Parece que tendremos que pedir raciones dobles para quedarnos con un buen sabor de boca.

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Bueno, la salud social no es tan importante, con tener unos mínimos para no enfermar en ejercicios ególatras o lamentaciones solitarias es suficiente. Yo creo que la salud física es más importante.

Me ha gustado eso de chupito de aguarrás, dentro de las deformaciones alcohólicas que he ido probando por la vida, me falta. La alimentación está formada por hábitos o costumbres, al menos las físicas, sólo con malos hábitos uno se engorda (si es algo genético), sólo con malos hábitos se conduce uno por el lamentable camino de la anorexia. Lo mio es el canibalismo puntual, gula, no, la comida para mi sólo es alimento, salvo los premios que me doy cual mascota obediente que si que disfruto.

La vida no es tan mala cuando cambias la alimentación, no solamente de dieta mediterranea vive el hombre, a mi me enteresa el veganismo, el canibalismo puntual y los atracones de dulces como premios, pero también hay comidas exóticas de muchos tipos y mejor no sigo con el tema de las metáforas culinarias que os vendrá un atracón. De lo que me gusta intento pedirme ración doble pero luego hay que asumir las consecuencias..

Dani dijo...

Una persona comiendo con guantes, me da mal rollo.

Y dicho esto, recordarte que como sólo de lo que cazo. :-)

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Dani, la criatura de la foto es un improvisado cocinero que inmortalicé mientras devoraba esa bazofía... No es un ser tan mosntruoso (por lo de los guantes) como parece; es una simple cuestión de higiene!

Bien que haces, pero cazas???
¿Pero donde vives en la selva? Ah, que te referías de amigos, jeje!

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

Ser el segundo plato no es tan malo. A veces el primero es algo demasiado pesado, aburrido... En cambio, el segundo es más ligerito y divertido :D El postre a menudo es muy empalagoso, y la mayor parte de las veces nunca se termina.

Ya en serio, me estás dando hambre, y eso que ya he desayunado XD

Patricia dijo...

Pues a mí me gusta comer y dormir, como los bebés. Pero sin atracones, que me sientan mal. Alguna vez he oído decir, que comemos lo que no vivimos, así que ¡A vivir!

Pues eso, me gusta la comida que esté buena, que esté hecha con cariño. Nada como las croquetas de la mama y esas cosas ^_^ Muchas veces no como postre, porque me entretengo degustando lo que me gusta (el xató, el arroz negro con allioli... - no apto para relaciones amorosas- ja!) Total, que me pierdo degustando y cuando llega el postre ya no me apetece.

Pero no me gustan nada las comidas arrogantes, esas en las que parece que todo gira en torno a lo que hay en la mesa. Yo soy de las que se pira a tomar el aire y acaba haciéndose amiga del camarero que ha salido a fumar un pitillo. Y a lo mejor, hasta le escribo un cuento.

¡Saludos!

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

> Cendrero, pues sigamos con el tema culinario, los segundos generalmente es dondé está la carne, quizá no será tan vistoso pero si que son ligeritos. Bueno, para rematar el comentario, diré que para disfrutar de los postres no hay que terminarse los primeros platos y decir: "Ufff, esoty lleno" y luego en los postres:"Pues ay, me ha vuelto el hambre", jeje!

Ah, no, eso si que no, yo nunca me he dejado un postre a medias!!!

> Patricia, nunca había oido eso de que "comemos lo que no vivimos", quieres decir que la gente que no come mucho, vive más??? ¿Será porque cuando comes mucho haces la siesta y pierdes la tarde? ;)

Si, se podría decir que lo importante es la comida y que cada uno elija su plato favorito, pero yo prefiero los postres, cuando algo no está bueno siempre te puedes quedar con el buen sabor a la boca con la última comida. A no ser que se tenga el comodín del café, claro.

¿Comidas arrogantes? ¡Suena a bogavante! Supongo que te refieres a la comidas "tipo boda" donde es difícil escaparse de la mesa y tienes que probar bocado de los que tengas a tu lado porque son de la familia, etc. Pero bueno, en las bodas el postre es el baile y puede elegir a cualquiera!! ;)

Salut y força al canut!

Patricia dijo...

Ostras Alejandro, tus sutilezas de hoy me superan. No entiendo nada de lo que me dices.

Tú hablabas de comida, y tengo entendido que el acto de comer activa muchos procesos mentales que no tienen que ver con la nutrición (eso se puede hacer con un suero intravenoso). Entonces, hay quien extrapola sus emociones al acto de alimentarse. Hay quien no come y quien come demasiado. En ambos extremos, hay un componente emocional insatisfecho, que tiene que ver con lo que NO se siente, o lo que NO se vive. A mí me parece muy lógico, lo he visto. La comida es el sustitudo perfecto. El placebo de una vida incompleta. Piensa en el sexo y el chocolate, pues eso. Espero haberme explicado.

El siguiente párrafo no lo entiendo en absoluto, lo siento, hoy estoy traduciendo cuentos a toda pastilla y tal vez eso me ha vuelto un poco autista. Yo me refería a comer con libertad. A veces te apetece todo, aperitivo, primero... hasta el postre. Otras veces prefieres sólo un plato. ¡Yo qué sé! Creo que la libertad también se ejerce comiendo. Nunca me ha gustado que me obliguen a comer. De pequeña llegué a estar bastante enferma por ese detalle y me tenían que dar un jarabe asqueroso que se llamaba Trimetabol para despertar el apetito. Ya me estoy liando, que cada uno coma como desee. ¿Por qué esperar a los postres? Yo a veces me los guardo para desayunar que es la hora en la que mejor me entra el dulce.

Y lo de las comidas arrogantes, pues sí, me refería a un tipo de comida boda, esas comidas, en las que siempre hay tipos verdes que aprovechan para pellizcar a las jovencitas. Me gustan más las circunstancias, lo que rodea al acto de comer. ME interesan más los que están sin pintar nada, los que cojen una croqueta cuando nadie mira, los que se esconden en el lavabo a fumarse un porro entre plato y plato. Los que juegan con los pies por debajo de la mesa o los que no aguantan más las tonterías de los ritos y desaparecen disimuladamente. A veces me gustaría saber lo que piensan las moscas sobre esos postres que tanto te gustan. Ellas también se chiflan por el dulce ;P

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

La expressión ser un "segundo plato" quiere decir ser el segundón, la persona siguiente en la lista, de ahí por la patilla se deduce que el "primero" es lo mejor, pero yo digo que prefiero los postres, pero que una persona no debería ser un postre, sino una
ración, cuantos más amigos más raciones. De ahí, "el entrante"
es la gente con la que nos relacionamos dia a día, superficial, para picar en sociedad, ligeros. Los primeros son la gente que tenemos más cerca y compartimos techo y los segundos son posibles primeros pero que han sido relegados a otros momentos.

Luego en el comentario (en el segundo parrafo) me he explayado algo en el tema culinario; que también tiene su simil en las personas.

Pero bueno, da igual que cada uno interprete o malinterprete is jocosas y ácidas palabras como uno quiera, lo importante es que gusten y que aproveche!!!

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

La expressión ser un "segundo plato" quiere decir ser el segundón, la persona siguiente en la lista, de ahí por la patilla se deduce que el "primero" es lo mejor, pero yo digo que prefiero los postres, pero que una persona no debería ser un postre, sino una
ración, cuantos más amigos más raciones. De ahí, "el entrante"
es la gente con la que nos relacionamos dia a día, superficial, para picar en sociedad, ligeros. Los primeros son la gente que tenemos más cerca y compartimos techo y los segundos son posibles primeros pero que han sido relegados a otros momentos.

Luego en el comentario (en el segundo parrafo) me he explayado algo en el tema culinario; que también tiene su simil en las personas.

Pero bueno, da igual que cada uno interprete o malinterprete is jocosas y ácidas palabras como uno quiera, lo importante es que gusten y que aproveche!!!