domingo, 19 de septiembre de 2010

Las personas no cambian... si no quieren


Que no me vengan con historias como que "el carácter nos acompaña hasta el fin de los días y no se puede luchar contra él" o que "ya es demasiado tarde, va a costar demasiado", etc, ¿Que es la madurez sino mejorar? Pues parece que cuando se llega a ciertas edades sea estancamiento. Madurar es aprender de nosotros mismos, es como aquel que no ve posible reciclarse en el trabajo y se mantiene siempre en el mismo cargo y no me refiero al que no quiere más marrones para cobrar más, sino aquel que tiene miedo al cambio.

Si ya se lo que muchos estarán pensando: "Te equivocas, las personas no cambian, evolucionan", pues que queréis que os diga, eso es un tonto matiz, no tenéis toda la razón, la evolución implica cambios, algo progresivo, pero es que muchas veces en el impredecible proceso de maduración se desechan actitudes por otras completamente opuestas y para mi eso es un cambio, incluso a veces muy radical. Pero claro, "cambiar" a una persona por otra no es posible, "cambiar" de la noche a la mañana sin un trauma, tampoco, pero si que es cierto que un día puedo "iluminarme" y sacar ipsofacto una conclusión que me "cambie" la vida y elegir otra profesión, otra relación, otro lugar donde vivir, otra religión y ese "cambio" no obedece a nada lógico o progresivo, sucedió y punto. Si me tocase la lotería, seguro que cambiarían muchas cosas en mi, para mal, seguro. Y bueno, si me hiciesen una lobotomía o un lavado de cerebro, por narices que seguro que cambiaría!!!


La personalidad, el carácter, cuando son negativos, yo los veo un poco como las adicciones: hay quien intenta dejar de fumar o beber y no lo consigue o recae a la primera de cambio y dicen, "nunca lo conseguiré", pues parece que sea algo parecido. Hay mucho por cambiar pero la mayoría se escudan en eso que llaman "carácter" y los más ilusos lo llaman su forma de ser (my way), mi personalidad, etc, cuando es inmadurez. Hay muchas maneras de madurar, algunas lentas, otras más veloces y muchos tipos de madurez, pero no creo en grados, no creo que un budista o un Padre de familia responsable sea el ejemplo del súmmum de la madurez y la armonía personal o quizás si.


Y si antes me refería a esas personas temerosas al cambio, no me puedo ir sin comentar los que más rabia me dan: aquellos que se creen ya "maduros", aquellos que sin importar la de vueltas que den sus vidas, siguen con su tozudez, con sus errores, felices de su engaño, ay del día que se den cuenta de su error y lo lamenten.

Me parece muy bien que la gente no cambie, si todo el mundo lo hiciese sería una locura, pues los cambios no tienen porque ser siempre para bien y es que, como siempre digo, que cada uno haga lo que quiera con su vida, pero que no digan que no se puede cambiar, porque es mentira y yo soy una prueba viviente, al menos por ahora.

4 comentarios:

Patricia dijo...

Beber a morro es un placer que, al parecer, no cambia con el tiempo. De bebés le damos a la teta y de mayores a la botella ;P

En fin, la vida es cambio y quien se resiste a los cambios no se da cuenta de que está tomando el camino directo a convertirse en una reliquia con oscuro futuro de expoliación. Porque aunque en ocasiones consigan mantenerse intactas durante miles de año, tarde o temprano llegará el expoliador. Además, lo más triste es que este tipo de tesoros acaban siendo violados por los menos respetuosos. Triste destino espera a quienes no quieren cambiar.

Aunque también es verdad, que vivimos tiempos frenéticos y no siempre es fácil pillar el ritmo. Yo misma, para unas cosas soy muy rápida y para otras muy lenta. Y no es que no quiera cambiar, es que necesito mi tiempo, encontrar mi ritmo.

Me gusta la gente mayor que se apunta al misterioso mundo de internet animados por sus hijos o sus nietos. Me gusta el intercambio de roles abuelos/nietos que veo cada día, sobre todo con extrangeros. Esos pequeños maestros que enseñan informática, idiomas e incluso cómo funciona una sociedad diferente a sus mayores.

Ya me estoy enrollando. I'm sorry!

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Ui, perdón, Patricia, que me despisté y no te he respuesto, publiqué tu comentario a las tantas, lo voy dejando y... Bueno, no hay excusa.

Si es lo que siempre digo, somos unos mamones (en el buen sentido de la palabra), hay que dejarse de vicios insaludables y elegir otros menos dañinos, pero el mamar no es malo del todo, como el vino con moderación.

Las reliquias está bien que se conserven, digamos las cosas buenas, pero los defectos pubertosos, pues no sabría que decirte, lo que no hay que perder es la alegría y hasta cierto punto la inocencia, pero el resto, pues que cada uno se mire al espejo, no?


Los abuelos se cierran en su senilidad pero a su debido tiempo, todo yayo podría actualizarse sin problemas, espero no ser yo uno de los gruñones!!! ;)

¡Saludos!

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

El cambio es la única forma de mejorar, sí... peeeero, es tan difícil cambiar los hábitos, que muchos se refugian bajo la excusa de "yo ya no puedo cambiar, tengo esta costumbre muy arraigada"...

Eso es una mentira como cualquier otra. Ahora bien, que sea una excusa no quita que no sea difícil de quitar un mal hábito. Tenemos que luchar para lograr eliminarlo. Y eso es lo mejor, porque, al fin y al cabo, ¿qué tipo de vida estamos viviendo si no tenemos nada por lo que luchar o mejorar?

Alejandro (vuestro humilde narrador) dijo...

Yo la conclusión a la que he llegado es que algo no funciona en nuestros hábitos, ya sea por el trabajo o por lo que sea, estamos mal acostumbrados y nos estancamos en el conformismo.
Yo coincido en tu opinión, Cendrero, pero hay mucha gente que no vive para luchar y mejorar, sino para gozar, darse caprichos materialistas, etc.
No le veo mal pero es desaprovechar el potencial humano...