martes, 7 de septiembre de 2010

La llave secreta para vencer en todas las peleas


 Recuerdo que cuando era pequeño, no me gustaba relacionarme mucho con la gente, prefería estar sentado en una esquina del patio del recreo con unos pocos, perdido en mi mundo y sólo de vez  soltaba alguna bufonada para los demás y algunos reían, no era el más carismático de la clase, no era el payaso por excelencia aunque si uno de los que aspiraba al trono con varios logros remarcables. Pero bueno, dejando mi soso pasado aparte, en la misma clase había un chico que era excepcional, tampoco le gustaba relacionarse con los demás y ni nos llevábamos bien ni mal, cada uno iba a su rollo. Él sólo se reía por todo, era bruto, algo regordete, era lo que se suele llamar "el tonto de la clase", pero para mi era uno más, no entendía de matemáticas, de lenguaje, ni dibujaba bien, su pensamiento era lento y obtuso, pero sabía lo que había que hacer en todas las ocasiones. Bueno, bien pensado, mi afinidad por él es porque yo también era un estudiante bastante pésimo, pero porque no me interesaban la mayoría de tonterías que explicaban los profesores con sus juegos y sus humillaciones varias.


En aquellos tiernos años las niñas jugaban a las gomas y a las muñecas y los niños jugaban al fútbol o se peleaban emulando lo que veían en la tele. El problema estaba en que las peleas no sólo se hacían entre los luchadores sino que a veces los busca-broncas buscaban a inocentes espectadores o a todo aquel que pasase por ahí cerca. En mi caso, nunca he valido para las peleas y aunque soy duro de pelar por mi aguante, mis movimientos eran lentos, desconocía las técnicas y no tenía elasticidad por lo que para vencer siempre acudía los golpes bajos, a atacar donde más duele, despistarlos con los recursos de "mira eso" y luego ir directamente a las zonas erogenas, estirar del pelo, etc. Y cuando veía que mi rival, incluso con trampas, me superaba, sólo me quedaba la opción de correr con un sorprendente sprint que para nada hacía honor a mi corpulencia.


Pero volviendo al personaje de antes, lo que más me gustaba de él es que no peleaba, era otra víctima más, sólo quería jugar a fútbol y ligar con alguna chica que le aceptase a pesar de sus deficencias, pero cuando no había mas remedio, lo aceptaba y se ponía en el ruedo como cualquiera, pero lo interesante del asunto es que nunca se defendía, siempre recibía el primer golpe sin importar donde fuera (menos cuando era en la entrepierna, claro) pero a continuación, cuando veía un punto débil en su defensa, sonreía, cogía a su adversario, abría los dos brazos de par en par y a continuación los cerraba violentamente estrechando a su adversario con tanta fuerza que quedaba inmovilizado de dolor y casi sin respirar y es entonces cuando éste le decía: "¿Te rindes?" Y claro, no podían con él, ni con cabezazos, ni escupiéndole en la cara, él se mantenía inflexible y todos acababan rendidos ante su abrazo mortal. Mucho otros probaron de reducirlo en el primer golpe, con patadas karatekas, con barridos de todo tipo, pero el se mantenía inflexible, ni siquiera mis golpes bajos habrían servido para nada. Ojalá todos los problemas del mundo se pudieran arreglar con un buen abrazo de los suyos, o un beso...

9 comentarios:

Patricia dijo...

Pues yo me quedaría con las dos cosas a la vez.

Abrazo de oso con beso, sin duda la mejor opción :).

Raúl Peñaloza dijo...

Siempre me rendiré antes de caer en una provocación. Odio las peleas.

sentimental_mood dijo...

Yo tuve una pelea en mi vida.
Una vil y estúpida pelea.
Recuerdo el nombre de la chica, y sus apellidos. Es increíble, aún recuerdo como la profesora de turno gritaba su nombre y esta chica, instantáneamente, levantaba su brazo.

Ella estripó los caracoles con los que jugaba en el patio. Yo busqué venganza.

Fue una pelea bastante completa: terminamos las dos en el suelo, tras diversos tirones de pelo, patadas y arañazos.
Ella me mordió el antebrazo y yo la llamé perra, pero no con la definición de "puta", o "zorra", era un "perra" destinado a llamarla perra, como el animal.

No soy muy dada a las peleas, me parece una falta de tiempo inútil.
Respeto el boxeo. No te puedo decir que no grité el ¡Ali, boma ye, boma ye!, o que no vi Rocky.

Por eso veo los tirones de pelo y las peleas de borrachos algo lamentable. Porque al contrario del boxeo, se hacen con la intención de venganza, y con la furia y odio de por medio.

¿Nunca piensas qué habrá sido de ése chico, el que siempre ganaba la pelea aunque nunca quería comenzarla?

La chica con la que tuve mi primera pelea es ahora madre.
Ya ves...es su hija ahora la que mata caracoles inocentes.

Alejandro dijo...

> Patricia, el abrazo de oso duele y bastante, quizás no he descrito bien el sonido del crujir de los huesos de sus victimas /adversarios. Pero bueno, cuando le vea ya le diré que te ofreces para ambas cosas! ;)

> Raúl, lo malo es que ante ciertas provocaciones (dame la pasta, dame el móvil, etc) la gente verdaderamente malvada cuando te niegas, empiezan con el primer golpe o incluso navajazo. La mejor defensa es un ataque, pero hay alternativas como salir corriendo, llamar a la policía o gritar auxilio (¿hay algo mas absurdo que eso en la sociedad de cobardes en la que vivimos?). En mi caso mi especialidad es la intimidación, tengo siempre unas cuantas palabras sucias bajo la lengua para soltar, cabrear, despistar y asestar mi llave secreta: los golpes a lo "bajini". Pero bueno, no me parece mala idea lo de rendirse si no tienes nada de valor. Normalmente, sólo con mi cara de jugador de poker ya es suficiente para auyentar a la mayoría de las chusmas.

> Sentimental_mood, las peleas de borrachos para mi son algo así como las peleas de gallos, no les veo mucho interés salvo cuando en el bar en que me encuentro no hacen nada bueno en la Tv, de hecho no hacen nunca nada bueno pero a veces ver a dos idiotas peleándose en vivo y en directo es más espectacular que los gallos, que el "pressing catch" o que los estirones de pelo entre niñas. Lo malo es que en las peleas entre borrachos no se hacen apuestas y allí es donde hay le veo un buen filón.
Pues lamento decirte que he perdido el contacto con aquel chico, la última vez que le vi trabajaba como mecánico de coches, pero no tenía hijos ni nada, supongo que está desaprovechando todos su potencial.

Los caracoles son tan inocentes... conozco otros animales que si que se merecen que los aplasten pero no hay suela lo suficiente grande como para abarcarlos, en ese caso no habría pelea, muchos estarían de acuerdo conmigo y no digo nombres.

¡Saludos!

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

Yo no me he metido en peleas, al igual que vosotros las veo como una pérdida de tiempo. Es "gracioso" (entre comillas, porque también es bastante triste) ver cuando dos personas se pelean por cualquier tontería. Cuando no tienes argumentos para defender tus ideas, vas a lo bruto, como los cavernícolas (o los gobernantes del mundo... ejem...) y te metes en una pelea-guerra.

En fin, por lo menos ver una pelea te sirve para apreciar la poca lógica que tiene. Qué le vamos a hacer...

Patricia dijo...

Alejandro, estoy hecha de una pasta que tiene NADA que ver con víctimas ni con adversarios. A mí los abrazos de oso me van, de toda la vida, aunque crujan las costillas, aunque duela. Porque me gusta enterarme de las cosas que me hacen ;P, igual que me gusta que se enteren de las cosas que les hago, ya puestos.... Y no estoy hablando de nada violento porque a la violencia le tengo alergia (pies en polvorosa y a otra cosa, mariposa) Así que creo que tu amigo, definitivamente, es mi tipo. Estaré encantada de conocerle ^_^

Salu2

Alejandro dijo...

> Cendrero, las peleas no sólo son una pérdida de tiempo sino de energía, lo malo es cuando te ponen en ella, entonces tenemos que elegir entre terminarlas rápidamente a la manera troglodita o recibir la humillación. El ojo x ojo siempre es tentador, pero de eso supuestamente se ocupan las fuerzas del orden.

Me ha gustado tú última frase, estaría bien que alguien grabase a los borrachos pelearse y que luego vieran lo patéticos que son.

> Patricia, hay muchos tipos de agresiones, la violencia, entre otras cosas honorables, está en la raza humana, y no todo son golpes, hay frías venganzas que se sirven donde más duele y no es en la entrepierna ¿Acaso hay peor golpe que difamar a alguien en público sin que se lo merezca? ¿Acaso no es un golpe bajo echar a alguien del trabajo cuando menos se lo espera? ¿Acaso no es violento que te rompan el corazón? ¡Y todo ello sin llegar a los puños! Los golpes físicos duelen, pero puedes entrenar la mente a soportar el dolor mediante meditación, pero las cicatrices mentales es muy difícil que cierren del todo!
Pues lamento decirte, como le he dicho a SM, que he perdido el contacto por completo de ese ejemplar único de la raza humana...

Alonso Vegas dijo...

esto es precioso, no lo había leído antes. Conozco a ese tipo de gente de las que sientes admiración, yo recuerdo a un chico que era todo simpatia y jamás se aprovecho de su situación. Es gente que tiene un espiritu, un algo que muchos no tenemos. Yo de pequeño también me apartaba un poco, aunque eso es normal en mi, porque he ido de cole en cole toda mi vida.

Insisto, me ha gustado mucho como has cerrado la historia. Y yo creo que sí, que puede ser que un abrazo acabe con todo.

¿te imaginas? abrazar al que te ha pegado o te ha insultado. yo creo que sería tan impactante que se sentiria como debe sentirse, mal y ridiculo.

Creo que gandhi hablaba de algo de esto.

Alejandro dijo...

En realidad el mérito no es mío, el final así como la historia está basada en hechos reales, lo que no he escrito es que años más tarde dejé de correr y también formé del club de los camorristas (Un fight Club infantil)y recibí y di palizas casi a partes iguales, pero el abrazo de oso nadie lo hacía como él.

Para que los conflictos terminasen de esta manera en el mundo habría que esparcer amor, pero no sólo del "libre" o de las novelas rosa, sino el verdadero, el que no entiende de sexos y quizás así estaríamos preparados para entender las enseñanzas de Gandhi.

Lo malo es que al verdadero "mal", si lo abrazas, luego te da una paliza impresionante por moña, eso sólo puede hacer alguien con unos buenos brazos, pero si estaría bien... sería bonito.