lunes, 2 de agosto de 2010

Un escapista sin comerlo ni beberlo

Hoy voy a ir otra vez de rebelde, de antisistema, reclamando absurdas libertades, es decir; de revolucionario de medio pelo, empiezo.


Como todos sabemos, por desgracia la sociedad en que vivimos oprime a los más débiles en todos los aspectos: impuestos hasta por respirar, hipotecas estrangulantes (con asfixiantes me quedo corto), precios excesivos en el transporte público, leyes que favorecen a los ricos, tarifas de internet vergonzosas, etc... La mayoría de la gente no se queja ni es consciente de todo esto, lo leen en un periódico y cambian rápidamente de página, me atrevería a llamarlos como esclavos felices, bueno algunos están bastante amargados, pero casi todos transcurren sus vidas con pocas ilusiones, debilitados, sumisos antes sus condenas particulares; que suelen tener forma de relaciones imposibles, trabajos inhumanos o demasiados compromisos sociales banales.

La gente dice ser feliz y cuantas más veces se lo repiten más se lo acaban creyendo aunque no sea así y a mi ya me parece bien pues todos no alimentamos de placebos y es que si pensasen lo contrario se liaría una gorda, lo que tampoco estaría mal. Pero creo que la mayoría debería aspirar a romper algunas cadenas de las que comenté en el primer párrafo, y para ello quizás se debería de dar ejemplo y que viesen que hay otras maneras de vivir. Y sino al menos por la noche, probar  de escaparse de sus celdas, arrastrase entre túneles, salir al verdadero aire y respirar un poco de libertad, pasear un rato por la oscuridad del descampado, o del bosque más cercano, encontrarse a si mismos para luego volver a la acogedora celda, pues posiblemente no hay nada más allá afuera de esa prisión asumida, excepto rutas salvajes donde perecer en el camino.

Evidentemente hay un punto intermedio, no todo es blanco y negro, hay un lugar en el que puedes ser medianamente feliz con coherencia, donde solamente portándote bien ante el alcaide, con el tiempo acabas ganándote una celda privilegiada con vistas, con lavabo personalizado, con conexión Adsl de la prisión, Tv, etc; un lugar donde se hospedan los que tienen buena conducta, un lugar donde sabiendo lo que sabes (que eres inocente) y viendo lo que otros ignoran (quienes son los verdaderos culpables), puedas disfrutar de lo poco que te dejan tener, conformándote con lo justo para vivir con dignidad... pero a mi me va otro rollo.



Pues ahora viene la revelación en el post, lo que me llena de orgullo, mi Superpoder (dato que sugieren que google rellenemos en nuestros perfiles públicos), y es que, a pesar de mis treinta y pocos años, puedo presumir que de manera similar a como hacía el mismísimo Houdini, tengo el poder de un eficaz escapismo, he aprendido a liberarme de casi todas esas cadenas y esposas que me he puesto y me han impuesto a lo largo de los años, aunque, algunas veces sin tener más remedio y otras por decisión propia.

Aunque eso si, el precio pagado de ser un escapista atípico a veces ha sido bastante alto, por no decir doloroso, pero así es la vida; sacrificios y prioridades y errores de principiante acompañados de un duro entrenamiento para al final poder alardear de mi titulo "no oficial". Pues no olvidemos que del escapismo que me he inventado no hay manuales, no hay religión que la abarque ni libros de auotayuda donde se explique como aprender el arte de la fuga; es algo que se aprende con los años...

He aprendido a deshacer nudos y enredos de todos los tipos en mis relaciones, me he acostumbrado a las rozaduras de las cadenas en compromisos varios, a conseguir dislocaciones de dedos y hombro para acceder a zonas imposibles dentro la comprensión del pensamiento, he aprendido a aguantar la respiración durante minutos en ambientes laborales insoportables, etc. Y creo que ha valido la pena desarrollar ese talento, que soy algo más libre que la mayoría que conozco; más feliz diría, aunque fuera del espectáculo aún me quedan muchísimos más candados que forzar y el tiempo sigue pasando, el recipiente parece llenárse de agua cada vez más deprisa, con los años pierdo mis fuerzas y me acerco más a mis límites y algún día se me escurrirá la llave maestra dentro del depósito o no encontraré en las cadenas  debilidad alguna y pereceré lentamente como hacen todos los humanos y los escapistas profesionales; a no ser que tenga un truco final. Pero mientras pueda seguiré riéndome de los envidiosos, de los compañeros de celda que me tomarán por loco; pero ellos se encuentran completamente inmovilizados y yo no; aquí me veis, tachán!

No soy un mago, ni un ilusionista, solamente un esclavo que ve las cadenas (a diferencia de otros que ven pulseras y relojes), que se está fabricando las llaves para ser libre de manos y pies, que está cavando un túnel bien hondo para salir completamente de la dichosa prisión en vez de seguir las rutas habituales de escape; aunque me deje la vida en ello, o puede que ese sea el final del camino.

Aunque bueno, bien pensado, quizás sale más a cuenta aspirar a una libertad condicional y punto.
¿Y un motín? Esto no lo había pensado...


5 comentarios:

Dani dijo...

Houdini, de lo que no te puedes escapar es del voto que te he dejado en 20minutos.es... te leo aunque no comente (o comente poco) durante este mes...sí, las vacaciones sin internet es lo que tienen.

Buen verano.

Alejandro dijo...

Grácias por la votación, el comentario, el apoyo y todo!!!
Pero tienes razón, hay cosas de las que uno solo no se puede escapar pero yo lo intento.. lo intento! Con ser leído (al menos por mi, a modo de terapia ) me conformo pero cuantos más seamos más reíremos (traducción chapucera de frase popular catalana).
Siempre me ha fascinado el tema los magos, los ilusionistas,los escapistas y mira por donde yo era uno de ellos;pero no nos engañemos, lo ideal sería huir (o ser consciente de la encerrona para que no vaya a más) con la compañía adecuada, o al menos compartir el sufrimiento, ya sea amigos, pareja; entonces todo es más divertido o menos doloroso. Por algo será eso de que la unión hace la fuerza; otro tema es en ponerse de acuerdo con los demás aunque eso no lo hace un vulgar feriante como yo.

Saludos escapistas!

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

Tanto tiempo por aquí y no me había enterado de tu superpoder :O A veces creo que, por norma general, la gente practica muy poco su escapismo, somos demasiado conformistas. ¿Pero acaso hay algo mejor que escaparse de "lo establecido"? Hay cárceles de muchos tipos, muchos muchos tipos... Quizás la más poderosa es la que está hecha con oro...

PD: Por mi parte también te llevas un voto en los premios 20blogs, suerte con ello ;)

Raúl Peñaloza dijo...

Decía Frank Zappa que lo más difícil es escapar de uno mismo, especialmente de los apegos, las peores cadenas esclavizantes.

Alejandro dijo...

>Cendrero, bueno lo de Superpoder es un poco exagerado, jaja! Si, somos demasiados conformistas, a veces es bueno para salvaguardar ciertas cuestiones como son las tradiciones pero ello nos limita, nos cierra las puertas. Los rebeldes son unos escapistas demasiado instintivos, pero hay toda una técnica detrás! ;)
gracias por el voto, cuando pueda os lo devuelvo que también lo tenéis merecido!!!

>Raúl, Zappa, desconocía esa frase y mira que me gusta todo lo que rodea (música, letras, frases, espectáculos)a ese chiflado genio o era el revés? Cuanta razón tiene, para variar...
Lástima que no esté entre nosotros, al panorama musical le falta zappismo por todos los lados; donde está la parodia, su sentido del humor...