lunes, 9 de agosto de 2010

Investigador público

Tengo una tendencia obsesiva a analizar lo que me rodea, las situaciones que veo día a día, las personas que conozco o voy conociendo y cuando más tiempo pasa creo que más aprendo el "oficio", me veo como una especie de investigador público, pues mis veredictos y conclusiones tengo el feo vicio de dejarlas por aquí o con la persona sufridora de mi compañía del momento.

Me gusta el verme como un investigador público, eso si, sin remuneraciones por parte del estado, sin despacho ni secretaría sexy a mi lado recogiendo las llamadas. Y no, no llevo ninguna elegante gabardina ni un sombrero tipo fedora. Visto como cualquiera, pues a fin de cuentas mis investigaciones  son en el terreno de las palabras, de los conceptos, de los hechos más nimios; vaya donde vaya siempre llevo la lupa incrustada en mis retinas y el magnetofón en mis oídos. En mis quijotescos intentos pruebo de descubrir realidades ocultas sin importancia y descifrar a personas que creen poder ocultar sus crímenes mentales, todo ello a través de acciones banales, como encadenaciones sospechosas de palabras, escritos que rezuman insinceridad por su inocherencia; no me hace falta mucho más. Eso si, no soy un profesional, mis métodos son chapuceros y me suelo equivocar en mis veredictos pero bueno eso me pasa por ser autodidacto y además pecar de novato. Por esa razón nunca me veré como una versión moderna de Sherlock Holmes, ni como Dick Tracy o Colombo y aún menos como Hércules Poirot. Quizás me acerco a Fox Mulder en excentricidad o en sus razonamientos, o mis sospechosos son más cercanos a los del caso que le tocó a Dale Cooper.

Puestos a elegir, ojala fuese como Tom Selleck en la mítica serie:


Magnum es un ligón sin ni siquiera planteárselo, conduce un precioso ferrari de color rojo, su amigo le lleva en helicoptero cuando hace falta donde el quiera, vive del cuento en una lujosa mansión de un multimillonario que siempre está fuera de viaje, tiene pistola y mata a los malos (no como en otras series como el equipo A o el coche fantástico que las balas deben de ser fogeo) y lo mejor de todo, pasea con un mostacho enorme por cualquier ambiente y nadie lo tacha de gay.

Pero creo que si tuviese la opción de convertirme en un detective posiblemente sería más como este:



3 comentarios:

Patricia dijo...

No conocía las aventuras de Ford Ferlaine, el detective rockero, pero sí. Todo cuadra. En cuanto al agente Cooper - Sex symbol y vaca sagrada donde las haya- , ya sabes cómo acabó a pesar de tantísimos esfuerzos ¡Ni los Donuts pudieron evitarlo! Así que cuidadín, cuidadín con las investigaciones privadas y los monstruos o diablos que van por ahí saltando de alma en alma.

Saludos

Alejandro dijo...

No me interesan las investigaciones privadas, soy un mero espectador, me lo miro desde fuera no sea que presencie el crimen y yo sea la víctima.... Pero en realidad me veo más como un criminal, así que insisto, prefiero observar, investigar.

Por cierto, no me acuerdo del final de Twin Peaks; sí de la película (fire walk with me), las tengo que volver a ver así que no sueltes spoilers!!!

saludos

Raúl Peñaloza dijo...

Vaya, pues ya tengo un amigo PI para cuando se necesite... no importa que tus veredictos no siempre sean los justos, lo interesante es verte ejercer esa nueva ¿preofesión, hobbie? que debe serte muy grata.

A ver si inventamos algún problemilla para que lo investigues.

saludos cordiales