martes, 31 de agosto de 2010

El principio del fin, un nuevo principio, otro final

Todas las cosas llegan a su fin, pero no hay que preocuparnos tan drásticamente porque notemos que el minutaje se termina  y que la trama no va a más, hay que disfrutar del momento, degustar el hecho de que aún quedan palomitas y que el refresco aguado no se ha terminado, hasta que notamos como empezamos a chupar los asquerosos cubitos de agua de grifo. Hay que disfrutar del momento, muchas películas de acción acaban con dramatismo por alguna desgracia imprevista, pero no pasa nada, a veces no lo sabemos y hay secuelas y la venganza es terrible porque entonces tienen mejor presupuesto y muere hasta el apuntador. Y es que lo que parecía el fin es el principio de algo mejor o algo peor, sobretodo cuando se prueba de estirar la historia para sacar dinero que es cuando salen malas películas o que aunque no son malas no están a la altura de la primera. ¿Y como distinguimos un fin de una fallo en el proyector con la pantalla en negro? Quizás por los títulos de crédito. Lo importante es que las historias terminen con la película, no sea que nos dejen esperando medio año para una segunda parte que luego es una bazofia.

Si la película tiene final feliz o no, no es importante, sino que no defraude, que las expectactivas del director coincidan con la opinión del público. No importa que la chica muera por culpa del villano y el héroe se quede soltero (lo malo es que el villano escape), no importa que la chica se vaya con otro porque el héroe no estaba con ella y se dedicaba a salvar el mundo dejándose la piel. En esas situaciones, yo me "cargaría" a la chica, fingiría que es un accidente y reclamaría al director una actriz un poco más inteligente y menos famosa, sin menos glamour, por favor.

Y lo siento, pero no, no acepto que el héroe entregue al malo malísimo de la "peli" a las autoridades tras darle un sonoro puñetazo, porque sabemos que tarde o temprano se escapará, lo que yo quiero es que se cepille al asesino de su "nena", ya vendrán más malos, lo que me gustaría es que lo hiciera sufrir, sólo así empatizaremos adecuadamente con el marrón que ha sufrido el protagonista. Y luego que tiré el cadáver al rio, o le de de comer a los perros, etc. Ah, perdón es mi debilidad por los anithéroes; es que son mas creíbles y coherentes después de las putadas por las que pasan; son humanos. Los policias incorruptibles acaban cayendo tarde o temprano, yo prefiero los expolicías o veteranos de guerra (como en Gran Torino) que creen en su propia justicia (que no es mero desahogo, que no son psicópatas) y para ello no hay que llevar mallas de cuero o tener un rifle de francotirador y matar terroristas o traficantes. Ojo, estoy hablando del cine, en la vida real no es lo más adecuado pero ya puestos en la ficción que mejor que hacerlo por lo grande.

Afortunadamente, un formato visual más creíble, comprable al de nuestras vidas, es el de la series y no digo que tengan que ser como 24h, sino por el hecho de que hay muchos finales, muchos principios, y es que cuantos más protagonistas hayan, más posibilidades tendremos de que alguno muera o quede herido, de ese modo se consigue un realismo mayor que con los idealizados heroes del celuloide. Bueno, también están las comedias, las series de amor adolescente y alguna otra variante que se me escapa, pero no me suelen gustar esos estilos tan puros, en una buena ficción pueden haber protagonistas cómicos, amores, romances, etc.

Bueno esto es el fin, algún día continuará... en el próximo episodio.


4 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

No te pierdas Breaking Bad.
Me lo agradecerás.

;-)

Alejandro dijo...

Tomo nota, como con todas vuestras sugerencias, he echado un vistazo al argumento y a fotos y tiene muy buena pinta, me encantan estos papeles de personas extremas que tienen que hacer lo imposible para conseguir algo y si la causa además es loable, como ayudar a su familia, pues mejor que mejor.

Ya te lo agradezco ahora pero como sea muy bueno, puede que te dedique un artículo centrado a la serie, que mejor agradecimiento blogero, no?

;)

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

Vivir el momento. Ahí está la cuestión. Todos los "héroes" y "villanos" de las películas lo hacen. Ya sea para llevar a cabo un plan de dominación mundial o para salvar a la novia secuestrada, lo único que se puede hacer es aprovechar el tiempo y ponerse manos a la obra.

Me ha gustado la idea de los comienzos tras el final. Es curioso, muchas veces damos por finalizada una tarea y, como si de una segunda parte se tratara, encontramos algo nuevo en lo que embarcarnos. Quizás las películas no estén tan equivocadas.

Alejandro dijo...

Buenas, Cendrero!

Pues si, hay que vivir el momento, no preocuparnos por el fin de algo, sin que lo pensemos ya vendrán secuelas y precuelas y remakes, jaja!