viernes, 23 de julio de 2010

Siempre con una sonrisa pero no preguntes cual de ellas es

La elongación de los labios de uno denota sus pensamientos e intenciones en función de la situación en la que se encuentre. Aún siendo ello insuficiente información, es un buen principio para empezar a investigar. En caso de soberbia, burla o felicidad, todo el rostro cambia, gesticula de una manera u otra dando más pistas para saber por donde avanzan los impulsos neuronales. Afortunadamente, ya no me acuerdo del rostro de la tristeza, ni me interesa.

Hasta la situación más patética implica una sonrisa, ya sea por algo que podía ser evitado o por algo que ya sabes como va a terminar. Sólo las verdaderas sorpresas son las que podrían entristecerme, por eso soy partidario de darme yo mismo los premios, no sea que estén envenenados o tengan un sabor amargo. Los buenos actores dominan a la perfección el arte de la gesticulación por lo que todo lo dicho anteriormente no tiene una gran validez. Dicen que reír es bueno para la salud, por lo que el primer paso es sonreír, principalmente a la vida, pues independientemente de la situación, siempre habrá algún motivo para disfrutar de nuestra suerte o burlarnos de nuestro fatídico destino.

Pero si llegas a la mirada, ya no hace falta que fijes en el resto del rostro, ahí tienes una buena instantánea del alma que alberga ese débil cuerpo, no se puede replicar por mucho talento que tengas; es el espejo de tu interior. Por lo que si sigues hurgado más en mi mirada en la fotografía que he puesto abajo, puede que encuentres en ella algo especial, un reflejo de estas palabras que estoy escribiendo, aunque, no nos engañemos lo más normal es que sólo veas el reflejo del objetivo de la cámara; era la intención. No me pienso desnudar tan fácilmente, a pesar de mi naturaleza exhibicionista: no me caen muy bien los voyeuristas, eso es todo.

5 comentarios:

Ese Punto Azul Pálido dijo...

Alejandro, aciertas con la división: sonrisa vs mirada...

Buen post. Mira este enlace

http://blogs.diariovasco.com/index.php/bigbang/2009/04/19/la_sonrisa_de_la_mona_lisa_1

Extraído de un libro bastante recomendado por mi blog...dile a alguien que te lo regale, con una sonrisa

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) dijo...

Se puede mentir con la boca, pero la mirada es infalible, completamente de acuerdo con el artículo. Curiosa la reflexión del principio, hay bastante gente que sabe fingir y siempre le ve lo bueno a cualquier situación, aunque en realidad no lo piense. ¿Tiene sentido reír/sonreír cuando algo te va mal? Depende de cómo lo mires. Hay quien piensa que nunca hay que fingir, cuando estés triste te muestras triste y ya. Por otro lado, hay quien le pone una sonrisa al asunto. Yo quizás me quede con este último siempre que pueda (hay veces que no puedes remediar estar triste), ya que, al fin y al cabo, ¿qué mas te da sonreír que poner cara de enfado? Por lo menos le contagias mejor humor al que tienes cerca.

Alejandro dijo...

En el fondo esta temática es un cliché lo que la he "remasterizado". Ya sabéis: el rostro es el espejo del alma.

Dani, muy interesante tu link!!!
Cendrero, si, es mejor sonreír, no hace daño a nadie y si encima ello te beneficia pues entonces no hay discusión, puedes sonreír a cualquier situación; ver lo positivo de lo negativo, otra cosa es fingir lo contrario, lo que molesta son las caras grises (como los señores grises de Momo) que te acaban contagiando sus agridulces rostros, a no ser que te resistas con todas tus fuerzas o te rías de ellos!!!

Patricia dijo...

Pues a mí una cara a trozos me da como yuyu. Me quedo con la sonrisa de tus palabras.

Alejandro dijo...

Gracias, Patricia, me alegro de que veas sonrisas en mis palabras, o que mis palabras te conduzcan a una sonrisa; eso sería todo un cumplido para mi!