viernes, 18 de junio de 2010

Un puñado de cobardes, despistados y tímidos

Son unos cuantos, cuando más los necesitas menos disponible estarán y encima algunos se hacen llamar "amigos", cuando no los necesites y los busques no te preocupes que no te fallarán, parece que sean fieles seguidores de la ley de Muphy. No hace falta que sea una emergencia, algo de vida o muerte, no te esfuerces, no estarán ahí para ayudarte, ni para hacerte compañía, siempre llegarán tarde, si es que se presentan!

Sí, estoy hablando de todo ese tipo de gente que no responden a tus sms o tus mails, la mayoría de ellos son aquellos que cuando los llamas por teléfono y saben a lo que vas no te cogen la llamada o tienen apagado el celular y una vez pasadas unas semanas desde lo sucedido se harán el despistado. Lo más divertido de todo es que sus subterfugios son por verdaderas tonterías, no es que estés pidiéndoles dinero, consejo o ayuda, puede ser algo tan sencillo como una propuesta para ir al cine. Pero claro, posiblemente han quedado antes con alguien que prefieren no nombrar y seguir con el engaño. Puede ser también algo así como una propuesta para ir a tomar algo y no te responden porque no tienen dinero, por ejemplo y no te lo dicen porque ello les avergüenza.

A los despistados se lo perdono, su memoria no da más de si, tienen buen corazón, se disculpan con sinceridad y se ofrecen a recompensarte por su defecto genético, me enternecen el alma a pesar de su impresentabilidad. Yo les entiendo, tienen tantas cosas que hacer y tan poco cerebro que no estaban por la cuestión. Lo normal es devolverles la moneda, cuando te necesiten... es momento de irse de vacaciones, aunque sea salir al parque para pasear al perro, por poner un ejemplo. A veces terapias de choque sirven para que aprendan la lección y te tengan más en consideración.

A los tímidos me cuesta, pero se lo perdono, entiendo que estén intimidados ante mi dictatorial personalidad, que se escondan en sus guaridas hasta que pase el temporal. Entiendo que lo hacen con todos, que no soy tan monstruoso como me deben "pintar". Estos pusilánimes cualquier cosa que no esté en sus planes es un riesgo que no pueden aceptar y claro, el diálogo no funciona con ellos.

A los cobardes, no les doy tregua y más cuando van con excusas baratas, cuando se hacen el despistado, etc... Afortunadamente intento no conservar ningún tipo de amistad con ninguna criatura de estas, de lo contrario no suelo responder de mis actos y es cuando los pusilánimes del anterior parrafo se asustan, que se le va a hacer...

PD: Todo esto lo he escrito sin ningún tipo de rencor por nadie, simplemente ha sido un intento de clasificación, un perverso ensayo sobre la impresentabilidad humana, nada más. A pesar de lo dicho, este escrito está basado en hechos reales toda coincidencia con alguna persona de la realidad no es casual, es premeditado!

2 comentarios:

Cendrero dijo...

La verdad es que muchas veces los "amigos" dejan mucho que desear. Sólo te consideran "amigo" cuando necesitan algo ellos, pero cuando tú necesitas algo se escabullen en cuanto pueden. Ésto es así, y hay muchísima gente de este tipo en cualquier lado.

Por lo menos, siempre quedará algún amigo (apenas 1 o 2) que no falla. La cuestión es encontrarlo...

Alejandro dijo...

Yo creo que la frase esa de que "los amigos se pueden contar con los dedos de la manos" es una verdad garrafal. Bueno, la verdad es que ya está bien que los amigos del alma sean pocos lo que pasa es que entre los amiguetes de "salir a tomar algo" u otros colegas varios hay cada impresentable...