miércoles, 23 de junio de 2010

Infinitas tonalidades de grises

Me sorprende como hay tanta gente que ve la vida en blanco y negro (y no estoy hablando de un defecto de la visión), me refiero a esas mentes estrechas u obtusas que sus opiniones se limitan a un "me gusta" o "no me gusta". ¿Y que hay del resto de colores? Parece que es más fácil reducir el márgen de respuestas a dos opciones en vez de distinguir toda la gama de colores disponibles y elegir el más adecuado.

Puedo entender que hayan más daltónicos de los que aparecen en las estadísticas oftalmológicas, que sus carencias físicas les impidan distinguir en sus quehaceres diarios el color rojo y el verde, aunque bueno eso no me parece tan grave, salvo a la hora de cruzar el semáforo de la vida, total siempre se puede seguir a las masas y cruzar con ellas o tener un fiel perro labrador entre nuestras amistades; aunque yo soy de los imprudentes que cruzan en rojo cuando creen que es seguro hacerlo.

A pesar de todo, reconozco que en mis momentos más bajos, reacciono de manera similar que todas esas personas de visión monocromática, encuentro que los colores vivos con que nos bombardean a diario en las ciudades me saturan la visión, y es que esas tonalidades luminosas tan candentes generalmente no son  más que muestras de publicidad llenas de imágenes subliminales, eslóganes superficiales repetitivos que me "estresan" la vista y el pensamiento y es entonces cuando la única solución posible es refugiarme en algún lugar tranquilo con poca luz y dedicarme a contemplar relajado las sombras y sus alrededores en esa gama monocromática de serenidad infinita, como puede ser un buen libro, con todas esas tonalidades de grises tan melancólicas.

Mi problema es el de un caso particular de sinestesia, encuentro demasiadas relaciones entre colores, personas y pensamientos, algunos dirán que es algo creativo pero es bastante molesto cuando ves la facilidad con que los demás se desenvuelven en esa jungla diaria de exótica modernidad mientras tú aún sigues tomando nota en la dichosa paleta de muestras.

Pd:A la naturaleza se le pueden perdonar todos sus excesos (por ej. la predominancia del verde de los bosques o el azul de los mares), a fin de cuentas venimos de ella y nos gana en sabiduría y si no nos gusta lo que vemos siempre podemos conformarnos con las sucias ciudades o sumergirnos en algún paraíso virtual como Second Life y customizarlo según nuestra preferéncias, eso o esperar que se cumpla la profecía de Matrix, aunque ésta ultima idea me aterroriza porque sólo las películas tienen un final feliz.

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