viernes, 25 de junio de 2010

Disciplina versus libertad


A veces pienso que el principal motor de los seres humanos son las emociones, aunque en ausencia de estas lo que nos mueve son los instintos por lo que la competición entre ambas está bastante reñida. Pero aún así, hay otras maneras de sacar fuerzas, de auto-motivarse y una de ellas parece ser la odiosa disciplina. Por definición encontramos dos tipos de disciplinas, la escolar y la del ejército, pero yo me he atrevido a pensar que hay otra muy conocida por la mayoría de nosotros: la del trabajo.


Y es que al simple hecho de depender de horarios y tener que "fichar" cada vez que haces un descanso o entras o sales de la empresa, yo lo consideraría ya como un tipo de disciplina y desgraciadamente de las peores porque salvo los ricos nadie se libra. Pero lo que es innegable es que la disciplina laboral, por llamarla de algún modo, funciona, la productividad aumenta. Lo único bueno que tiene seguir esta disciplina es que al menos es remunerada.

Otra variante disciplinar muy conocida, como he dicho antes, es la del ejército, nos guste o no, a esos pobres adolescentes que tuvieron que hacer la "mili" lejos de su hogar, cuando volvieron de su "servicio", debido a los "palos" que recibieron y las tonterías que les inculcaron en la cabeza, se volvieron en "hombres", por no decir en esclavos sumisos. Con los soldados suele pasar algo parecido, les obligan a obedecer y a no pensar.

Todos sabemos que el precio de la disciplina es elevado, sobretodo cuando se empieza, pero cuando todo sale bien puede que la satisfacción también crezca, lo malo es compaginar dos disciplinas en una sola vida, teniendo en la mitad de ésta la del trabajo y en la otra la del tiempo de ocio. Dependiendo de la profesión que se tenga, si la faena es más o menos creativa pero rutinaria tendríamos que hablar de hábitos, pero en ambientes estrictos, donde te obligan a llevar una ropa formal y no puedes alzar la voz en ningún momento y aún menos soltar algún sutil taco de vez en cuando, sin duda alguna eso es un tipo de disciplina, aunque más tirando a la militar.

Lo verdaderamente fastidioso es empezar una tarea autodidacta si no se tiene el tiempo suficiente para seguirla con asiduidad, lo verdaderamente complejo es marcarse unos horarios y seguirlos a raja tabla cuando tienes otras cosas que hacer; que encima tienes atrasadas. Me imagino que la única solución posible es cambiar el hobbie "autodidacto" y convertirlo en uno en el que dependas de alguien ya sea un tutor o un maestro enfocándolo a modo de curso, a ser posible que sea presencial y si es pagando mucho mejor ya que aún obtendremos resultados más efectivos por la cuenta que nos trae. Y sino a las malas habrá que tomarse muy en serio aprender algo de coaching o sistemas basados en GTD.

Aún no lo tengo claro, le doy vueltas al asunto a modo de mini-brainstoriming pero no me decido:
¿Que es preferible, tener una libertad vital viviendo en un caos inherente o disfrutar de una mecánica realización personal? ¿Es mejor disfrutar de una pereza natural o sufrir una esclavitud mental fructífera? ¿Entropía existencial o iluminación espiritual?

Me parece que la disciplina es algo que hay que aprender a tiernas edades, de lo contrario sólo las costumbres (o el trabajo) pueden hacer algo de provecho en adultos ya pervertidos por hábitos poco fructíferos y que encima tienen poco tiempo en sus vidas. Con un mínimo de motivación y creatividad es muy fácil empezar algo, pero acabarlo ya es otra cosa.

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