miércoles, 12 de mayo de 2010

Perdedores y derrotados

No es lo mismo un ganador nato que un oportunista, como tampoco lo es un perdedor de un derrotado. Desde mi punto de vista, los vencedores son aquellos que, por la razón que sea, consiguen lo que desean y los oportunistas son aquellos que consiguen lo que les interesa de una sola manera: jugando sucio. Pero un perdedor es aquel que ha intentado cumplir sus sueños y no lo conseguido pero que no por ello se rendirá sino que lo intentará las veces que haga falta. El derrotado no hará nada, salvo quejarse de su suerte, puede que haya intentado subir arriba pero a mitad del camino ha vuelto a bajar y para colmo, por lo general, éstos especímenes probarán de evitar que los demás consigan sus propósitos desanimándolos.


 Puedes ser un perdedor toda la vida y de la noche a la mañana pasar a formar parte del club de los vencedores, para al día siguiente alistarte a la liga de los derrotados; principalmente es una cuestión de suerte y actitud. Pero yo creo que ser un perdedor lleva más honra en su carga y es que a pesar de que sabemos que el pobre Don Quijote nunca vencerá a sus fantasmas ni recuperará la cordura, su mera existencia llena de valentía y tenacidad le convierten en un ser humano ejemplar; a pesar de que todos sabemos que nunca conseguirá lo que desea, salvo con el autoengaño. Pero quien sabe, quizás si el hidalgo caballero hubiese existido en realidad, si las circunstancias hubiesen sido diferentes, a lo mejor algún día podría, con un golpe de suerte, detener a los gigantes o a los molinos y conseguir a su amada Dulcinea. Y sino al menos esperemos que, al igual que en la novela, tenga a su lado al fiel Sancho Panza.





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