viernes, 14 de mayo de 2010

Los filósofos siguen divagando

Los expertos en la materia siguen dándole vueltas a las palabras una y otra vez, buscando conceptos, definiciones, explorando los límites del sentido de la existencia, pero donde están las soluciones que llevamos años, mejor dicho, décadas esperando?

No veo evolución o cambios sociales en el pensamiento, sólo leves intentos, en las aulas, por profesores que en sus clases lo mejor que saben hacer es recitar de memoria párrafos enteros de libros antiguos. Sólo me encuentro a veneradores, fanáticos de ideas desactualizadas.  No hago más que ver a vividores en debates televisivos que sólo les interesa llenar sus arcas; que si escritores, ensayistas, columnistas, todos ellos gente de letras que no parecen estar interesados en dar una aplicación al mundo real de sus supuestas teorías innovadoras, de sus charlas metafísicas.


¿Donde está lo tangible entre tanta profundidad, ante tanta reflexión?  Supongo que esa "iluminación" que poseen a base de consumir dosis extraordinarias de cafeína,  teina u otros anestesiantes mentales parece haberles dado a los "filósofos" el poder de alejarse de su objetivo; la raza humana, y en concreto del hombre que vive en las ciudades, aquel que trabaja para vivir y mantener a su familia.


La filosofía, como carrera y posterior dedicación parece estar hecha para bohemios e intelectuales por literatos y supuestos sabios. Algunos acomodados dirán a su defensa que los filósofos no pueden hacer nada contra el régimen impuesto, que los cimientos son muy firmes, que habría que empezar desde cero y que eso seria pagar un precio muy caro para la "sociedad" en que vivimos, como si se tratase de alguna utopía... Nuestros amigos, los filósofos del "quiero y no puedo", nunca se deciden, siempre van con miedos, arguyendo que la política y la religión tienen más peso con frases como "la revolución se hace desde dentro, las guerras no llevan a ningún lugar"; pero yo me pensaba que defenderse no es lo mismo que atacar; la "guerra" interior no se ha producido en centenares de años, todo sigue exactamente igual. Yo no me los creo,  me pensaba que el conocimiento se comunicaba mediante el ejemplo, que no hace falta leer libros de auto-ayuda o estudiar a los clásicos. Y el ejemplo que dan ellos, salvo unos pocos, deja mucho que desear, sí, me refiero a esa imagen decadente de cerdos hinchados, que apenas se mueven de donde están sentados, sí, aquellos de los discursos que parecen estar preparados, que hablan pausado, con largos descansos utilizando palabras cultas e ingeniosas, como si recordasen lo que escribieron la noche anterior.

Pero yo sigo preguntándome donde está la conclusión, la aplicación práctica de las preguntas formuladas, de sus ambiguas pero edulcoradas respuestas, quizás deberíamos de recurrir a los psicólogos o mejor aún a los psiquiatras, pero no para nosotros sino para ellos; que se los lleven al manicomio que no hacen más que divagar... y de paso a mi también que no dejo de criticarles y con este artículo me acerco sospechosamente a su manera de pensar.