domingo, 30 de mayo de 2010

La paranoia de las paranoias

Vivimos en una sociedad egoísta, donde sonreír es fácil y muchas veces recibimos palmaditas en el hombro que un día se vuelven en una cuchillada por la espalda. No te puedes fiar de nadie, salvo en los familiares que han demostrado en realidad ser sangre de tu sangre y en los amigos de infancia que son como de la familia, excepto estos ya puedes tachar de tu lista al resto, sobretodo a los desconocidos e incluso los conocidos en cualquier momento te pueden fallar por las conocidas razones amorosas, del dinero u otros beneficios parecidos.

¿Acaso el paranoico, rey de las desconfianzas, se fía de su criterio? Por lo general si y eso es un grave error, pues quizás su paranoia no está lo suficientemente fundada, es bueno "emparanoiarse" en algo si aparte del instinto tienes hechos palpables que te lleven a alguna conclusión lógica. Pero los paranoicos suelen ser enfermizos todos los días a todas horas, de por vida. Es mejor ser algo desconfiado pero sin que ello se vuelva en algo crónico: confiar en alguien es bueno para la salud. Y me imagino que todos los paranoicos cuando lean este última frase estarán desconfiando de por vida de todo mis escritos.

Afortunadamente, me fío bastante de mi mismo, salvo en situaciones en que mi raciocinio queda comprometido (dosis excesivas de alcohol, encuentros con el sexo opuesto en situaciones sensuales, etc, etc), será porque me conozco en parte, los paranoicos será que no se conocen a si mismos y aún menos a los demás.

Pero recuerda, que seas paranoico no quiere decir que no te persigan.










En la película "Días extraños" uno de los protagonistas dice que la paranoia es vivir la realidad en un nivel superior, seamos paranoicos!