viernes, 7 de mayo de 2010

Cobardes y valientes en la apariencia


Admiro a toda la gente valiente, con principios, que no se rinden fácilmente antes las adversidades, que se oponen a las normas impuestas o a las tradiciones absurdas y crueles como la tauromaquia; aunque algunos lo llaman cultura. Admiro a todo aquel que en el día a día lucha contra las injusticias que algunos sufren en primera persona.

No me considero una persona valiente, no asisto a manifestaciones "progres" y,  por lo general, cuando veo una pelea entre hombres analizo la situación de la siguiente manera:

1) Decido mi bando no sea que luego me arrepienta de hacer una estupidez.
2) Teniendo en cuenta que no domino ningún arte marcial y viendo el potencial de los contrincantes, valoro las probabilidades de vencer no sea que luego lo pague muy caro en el hospital.
3) Ensayo unas palabras para intentar separar a los afectados del meollo.
3) Me lanzo al ruedo si es que aún lo hay después de tanta reflexión e indecisión.


La mayoría de ocasiones en que me he tenido que meter en una pelea han sido por accidente, al estar entre medio, y todo ha sido más fácil pues es tan simple como reaccionar instintivamente. Pero en las veces en las que he tomado la iniciativa, para proteger a algún indefenso, mis piernas vergonzosamente han temblado (suerte que no las miraban) y hasta he tartamudeado en mi discurso heroico en algún momento pero... por ahora no ha habido pelea. Aunque parezca mentira sólo con demostrar algo de valentía, con una buena pose "cool" y las palabras adecuadas en el momento correcto creo que cualquiera puede asustar al típico fantasma de tres al cuatro que molesta a la gente mayor por plantarles cara o al borracho que se cree el rey del mundo incordiando a todo aquel se precie. No son rivales para mi falsa valentía. No lo he hecho para colgarme una medalla o porque confíe en mi, simplemente es que alguien tenía que hacerlo! Y se que quizás así he intentado dar ejemplo a un puñado de cobardes que durante el conflicto han estado callados todo el rato y esquivado la mirada al yo observarles después. Quizás en otra ocasión alguno de ellos haga lo mismo que yo...

Insisto, no creo ser alguien valiente, no suelo tener ideas revolucionarias y por desgracia poco me preocupan los desastres mundiales ni las noticias funestas pero una cosa la tengo clara: no las temo como parece que hace una mayoría evitando la realidad, no cambio de canal pero tampoco esperéis que me apunte a una ONG para entregarme al fuego cruzado. Bueno quizás si que soy valiente pero no un imbécil.

Simplemente no me rindo con facilidad y menos por las cosas que valen la pena, estoy dispuesto a sacrificarme, a jugármela, pero tampoco se trata de eso, simplemente hay que dar la cara, ya somos mayorcitos y no tenemos que aguantar broncas de nadie; me pensaba que hablando se entendía la gente... Y ahora poniendo un ejemplo más terrenal: ¿Que cuesta responder un mail o un sms? Para mi el silencio es una ofensa hacia mi pequeña dignidad humana, como decía Niezchste: "La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio." Cada uno es como es, está claro y eso se nota en los actos. Acepto excusas razonables y mentiras piadosas como breves silencios. 

Pero bueno, definitivamente, confío en mi instinto y en mi juicio a la hora de contar los segundos que transcurren entre un tiempo de espera prudencial y un "escaqueo". No necesito escuchar explicaciones, justificaciones tardías o disculpas baratas, simplemente no quiero tener trato con personas de semblante interno al de un artrópodo "vulgaris" de ciudad, si, aquellos que se esconden de la luz (y de mi) en sus rincones mugrientos de envidia, mentira y complejos. Ay del día que decida levantar mi pie y aplastarlos pero no, hasta semejantes criaturas se merecen vivir. 


PD: Dedicado a todos esos amigos y enemigos que se mueven por interés y nadie les planta el "Raid" a la cara.