viernes, 30 de abril de 2010

La vida es impredecible

La felicidad es algo efímero y normalmente dependemos de las posesiones que tenemos para llegar a cumplir nuestros sueños, pero nunca pensamos en que quizás algún día lo perdamos todo y tengamos que seguir adelante como podamos.

Nuestras posesiones nos definen y supuestamente sustentan nuestra seguridad, creemos que nuestras amistades y relaciones son para siempre, pero nada más lejos de la realidad, todo se nos puede escapar de las manos en cuestión de segundos.

Ese indigente que vemos en la calle y miramos con desprecio por mendigar, normalmente no sabemos el porque ha llegado a esa situación. Las razones pueden ser de lo más variopintas y sencillas y no tienen que depender de él, tanto podría ser un incidente funesto en nuestro piso que no cubra el seguro o un atraco en el que tengamos que elegir entre nuestra vida y nuestros ingresos. Podría ser también un accidente y quedar minusválido o un divorcio en el que tengamos que pagar una hipoteca uno solo. Otras opciones son perder el trabajo y no encontrar otro, sobretodo con los tiempos que corren. Se aceptan propuestas más realistas o surrealistas.

Quizás nuestros amigos no se muestren como tal ante nuestra desgracia, quizá con los años la muerte se lleve a nuestros seres queridos, quizás el amor no dure para siempre como pensábamos.

¿Porque les pasa a algunos y a nosotros no?
Está claro que la vida es impredecible y no deberíamos de confiarnos.

Después de escribir esto no me siento más solidario o empático con los demás, seguiré siendo el mismo egoísta de siempre, pero al menos me quedará claro que yo podría ser uno de ellos y aceptaría vuestro desprecio.